Blogia
Poesía griega

ANACREÓNTICA 2

      XXXI 

OTRA ODA AMOROSA

 

Con vara de jacinto duramente me trataba Amor: él iba al paso, a mí a la vez correr me hacía. Y por medio de raudas torrenteras, por espesuras, por abismos, yo corría bañado de sudor. Y a mi nariz trepaba, a punto de morirme, el corazón.

Y Eros, refrescándome la frente con sus alas delicadas, al tiempo me decía: “¿Pues no resistes las fatigas del amor?”.

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres