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Poesía griega

ANACREÓNTICA 1

 Anacreónticas, CSIC, Madrid, 1981. (Trad. Máximo Brioso Sánchez).

XXXIII

 

OTRO POEMA

 

Cierta noche cerrada, cuando ya la Osa había girado de la mano del Boyero y los pueblos mortales todos reposaban agobiados de fatiga, presentándose entonces el Amor sacudió los cerrojos de mi puerta.

-“¿Quién –dije yo- a mis puertas así llama? ¿Mis sueños así me desbaratas?”.

Y Amor: “Abre –me dice-. Una criatura soy: no te amedrentes. Estoy calado y en noche sin luna voy errante”.

Tuve compasión de sus palabras, luz encendí al punto y fui a abrirle. Y un niño portador de arco allí contemplo, con alas y una aljaba. Junto al fuego hice se sentase, con mis manos a las suyas di calor, en tanto que su pelo de la humedad libraba.

Y Amor, curado ya del frío, “probemos, ea, este arco –me propone-, por si el nervio con la lluvia está dañado”.

 

 

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